Ante la potencia del despertar que hoy alborea en las nuevas concepciones del sujeto devenidas en el pensamiento de lo negativo, es decir de los grandes efectos de la ausencia y del deseo, la sociología no puede más que redefinirse en el plexus del acontecimiento-verdad. De manera semejante a como la luz no puede advertirse mejor sino mediante su ausencia (especialmente como cuando el sol brilla), lo inevitablemente sustractivo de lo real en ocasiones puede brillar tanto de peculiares maneras heterogéneas ante cualquiera, que algunos sencillamente no creen en las ventanas de inmortalidad que conlleva incrustadas en la historia, mientras que otros, con innumerables pretextos, lo tildan de imposible. Por su parte el sujeto fiel, incorpora sus resonancias en matemas y poemas incorporados en este mundo de realidades fenomenológicas, afortunadamente abiertas al atravesamiento o Aufhebung (...leer más







