
La perspectiva de género es hoy una de las fórmulas sintéticas más útiles para hablar de los avances, conforme a las concepciones feministas, en la relación entre mujeres y hombres.
Este nuevo paradigma también es provechoso cuando se abordan los nexos entre desarrollo y democracia, o cuando se reflexiona sobre las circunstancias de diversos sujetos históricos que han quedado excluidos de los beneficios de la modernidad, sometidos a formas peculiares de explotación, opresión y marginación.
Esos nuevos sujetos han develado numerosas formas de enajenación y luchan por eliminar las prácticas, las relaciones y la cultura que generan opresión y miseria. Enfrentan de manera dramática la adversidad y destinan enormes esfuerzos vitales a convencer, a ser escuchados y a dialogar. Mujeres, pueblos indígenas, trabajadores urbanos y rurales, ambientalistas y ecologistas han dicho bast...leer más






